
El káiser de la moda se ha dejado inspirar en esta ocasión por Moscú. La capital imperial que enamoró a Coco Chanel. Su diversidad cultura, su colorido, sus monumentos y el floklore popular se han visto reflejados.
El desfile fue precedido por un cortometraje mudo realizado por el propio Lagerfeld, gran aficionado a la fotografía. El diseñador narró de forma poética y magistral el romance que vivió Coco Chanel con el Gran Duque Dimitri, primo del último Zar Nicolás II. Un gran aperitivo para una obra de arte.
La colección mezcla volúmenes, superposiciones y contraste de proporciones con una gran maestría, y exquisitos bordados confeccionados a mano. Los accesorios fueron portagonistas. A nadie dejo indiferentes los broches bizantinos, los cinturones-joya, las cruces con piedras preciosas y tiaras con incrustaciones de perlas que atrajeron las miradas de los afortunados asistentes, entre los que se encontraban Carolina de Mónaco y Diane Kruger, ambas grandes amigas del diseñador.

No hay comentarios:
Publicar un comentario